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Aprender a dibujar al natural

Aunque no estamos habituados a dibujar del natural, se puede aprender y ésta, es una práctica que nos reporta innumerables beneficios. En nuestras clases de dibujo y pintura online, desarrollarás nuevas herramientas de observación y aumentará tu capacidad de análisis. Con el entrenamiento se aumentan las habilidades, tus respuestas serán cada vez más rápidas y automáticas.

Se puede aprender
No estamos habituados a dibujar del natural, y ésta es una práctica que nos reporta innumerables beneficios. En nuestras clases de dibujo y pintura online, desarrollarás nuevas herramientas de observación y aumentará tu capacidad de análisis. Con el entrenamiento se aumentan las habilidades, tus respuestas serán cada vez más rápidas y automáticas. La práctica continuada del dibujo del natural activa la capacidad nemotécnica y nutre la memoria. Exige una gran capacidad de concentración, elección y activación de procesos selectivos.

                                                                               

Mirar, elegir
La observación no es indiferente. Hay una intención en el modo de ver. La experiencia propia contribuye en el acto de mirar y pensar lo que se ve. Representar la realidad no es obtener una copia de ella, si no realizar una “recreación” de lo que percibes, un proceso de adquisición de conocimientos en el que tú construyes una nueva realidad, no su imitación. 

El recuerdo es selectivo, en el continuo vaivén entre el modelo y tu dibujo, te das cuenta de que lo que se dibuja no es estrictamente lo que se ve, si no lo que se aprehende del modelo, lo que se ha retenido en cada mirada al mismo.

Observar es encauzar intencionadamente tu atención prestando atención a ciertos elementos. Al dibujar, los resaltas y descartas otros. Estás interpretando activamente al traducir de forma personal los datos. Sólo tú podrías ver e interpretar esa misma escena de esa única forma.

Soporte en blanco. Comenzamos
Al disponer los elementos elegidos en el soporte, sigues un sistema de ordenación: reúnes, agrupas, relacionas por clases, categorías, jerarquizas o sintetizas: hay una vinculación íntima con la escena exterior. Accedes a la comprensión de la realidad mediante incertidumbres y tanteos, la realidad no es constante, y también tu mirada cambia, pues tu pensamiento evoluciona en el proceso. Un proceso que no es capaz de prever la solución final.

La composición
Elegir el encuadre es la primera fase de la composición, elegimos el fragmento de realidad que deseamos representar y consideramos los límites de ese fragmento: el soporte sobre el que vamos a dibujar. Muchas veces habréis visto a artistas, fotógrafos, colocar frente a su ojo guiñado sus dedos índice y pulgar, formando un rectángulo (vamos a ceñirnos al rectángulo, aunque también podríamos considerar un cuadrado):  están encuadrando y visualizando los límites de la escena. Eso ya es un visor, artilugio con el que ya estáis familiarizados en el Estudio y que nos facilita la lectura global de la escena. Es muy sencillo fabricarse un visor, que podéis llevar siempre junto al block de apuntes.

Como decíamos en lecciones anteriores, cuando vemos un rectángulo sabemos dónde están sus ejes principales (porque lo tenemos interiorizado de forma natural, seamos dibujantes o no). Las líneas de simetría, los ejes que dividen el área en cuatro partes iguales y se encuentran en el centro, así como las diagonales. Esas líneas o ejes organizan el rectángulo en cuatro partes iguales. Y no tienen el mismo peso visual (la capacidad que tiene un elemento de la composición de atraer la mirada a la hora de “leer” un cuadro o dibujo). El hábito de leer y escribir en Occidente determina la entrada por la izquierda y el recorrido hacia la derecha. (Pasado, presente, futuro). Se perciben con más peso visual los elementos situados en los cuadrantes inferiores y a la derecha. Más bajo más peso, Más a la derecha, más peso. Más tamaño, más peso. Más aislado, más peso. Con más textura, más peso. Con forma cerrada, regular, geométrica y reconocible, más peso. Color cálido, más peso. Colores oscuros, más peso. 

Una imagen visualmente atractiva suele ser aquella que tiene sus pesos visuales bien distribuidos.

La regla de los tercios
Se trata de un recurso compositivo derivado de la proporción áurea, que trata la distribución del espacio, qué genera una mayor atracción, guiando al ojo del espectador al punto de mayor interés. Se trata de dividir tu rectángulo en tres partes iguales, vertical y horizontalmente, obteniendo cuatro puntos en las intersecciones:  son puntos fuertes en los que colocar los centros de interés porque son visualmente más atractivos que el resto. Por norma general, crearás imágenes más atractivas porque se crea una sensación de equilibrio, la imagen adquiere más interés que si colocáramos simplemente el elemento protagonista en el centro. Sitúalo en uno de los puntos fuertes.                                                      

Dónde colocar el horizonte. Depende a lo que queramos dar más importancia, con la regla de tercios, tenemos dos opciones: damos más importancia al suelo ó al cielo.

Para terminar: evita la ambigüedad en la colocación de los elementos. 

Estas orientaciones son útiles para ser conscientes de cómo se percibe una imagen y te orientan a la hora de componer, pero una vez que domines e interiorices éstas nociones, las reglas están hechas para saltárselas en el mundo de la creación artística, en el que a veces, sólo a veces, el misterio que entraña una composición no atiende a ninguna regla.

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